El Decálogo del Barman

El “Decálogo del Barman”: Escrito en el año 1954 por el Sr. Santiago Policastro reconocido como el “Barman Galante”, pero sus amigos le decian cariñosamente “Pichín“, fue uno de los más grandes personalidades del Bartending, mundialmente reconocido y fomentó la creación del IBA (International Bartending Asociation) en 1951 y fue varias veces campeón mundial.


DECÁLOGO DEL BARMAN
I. El barman es un artista y la cocteleria un arte que se nutre de espíritu, sabor, aroma y color
II. La misión del barman es alegrar, no embriagar
III. Haz del cliente un amigo y no del amigo un cliente
IV. No ofrezcas nunca una copa sin una sonrisa
V. Habla lo necesario, no escuches lo ajeno y olvida las confidencias del amigo
VI. Sé el más limpio, el más elegante, el más cordial, el más fino, en todo momento y en todo lugar
VII. No hagas trampas con las bebidas ni jueges con la confianza de tus amigos: sírveles siempre lo mejor
VIII. Sé paciente con los que te ayudan en el bar, enséñales tu oficio con amor. No los engañes
IX. Lleva encendida la solidaridad profesional y no permitas que nadie la quebrante
X. Siente el orgullo de ser Barman, pero merécelo.

VER “DÍA DEL BARMAN”

El barman, el legítimo barman, enamorado de su profesión y dedicado exclusivamente a ella, no debe ser considerado un simple mezclador de bebidas, ni tampoco un empleado común que se dedica a tal tarea.

El autor de este volumen no cree exagerado comparar al barman con un director de orquesta. Él está colocado detrás de su bateria de botellas, implementos y accesorios, que cobran vida cuando, en base a su experiencia e inspiración, los obliga a dar lo mejor de cada uno. También el barman esta frente a su público, al que debe interpretar de acuerdo con el momento, el carácter y la psicología de cada indivíduo.

Para ello se necesita algo más que una gran experiencia –indispensable por cierto– el conocimiento del elemento humano y la sensibilidad necesaria para comprender a cada uno. Más de una vez, el barman se encuentra ante desconocidos que a la segunda o tercera copa, le abren su corazón. ¿Efecto del alcohol? !En parte! Pero también efecto, y muy importante por cierto, de la simpatía que ha logrado inspirar gracias a sus conocimientos y experiencia. El barman, en contacto directo y permanente con el público, debe cuidar especialmente su aspecto y paralelamente, el de su trato. Debe ser amable, comprensivo, atento, respetuoso, medido, correcto. Ni demasiado efusivo, ni demasiado serio.

Del libro “Tragos mágicos“, de Santiago Policastro.